de DAIREAUX UNIDO

CELINDA VILLA E IVÁN FALKENSTAIN: La música como expresión de pasión y desarrollo profesional

Ella es de Plottier (Neuquén) y él es de Daireaux (Buenos Aires). La música los unió en lo profesional y en lo personal. Hoy, los dos son docentes, y a través de acordes, armonías y sonidos, ven el mundo desde otra perspectiva.

UQ: ¿Cómo contribuye a la vida insertarse en el mundo de la música?

CV: Es como terapéutico para muchas personas. Se distraen, logran sacar una canción que les gusta y es su mayor logro. Están felices con eso, van avanzando y ellos lo notan.
Realmente se sienten completos cuando hacen eso. A la gente la saca. Sirve para desconectarse de la realidad. Moviliza emociones, sentimientos.

UQ: ¿Qué emociones te hace sentir la música a vos?

CV: Depende… Según por donde estés transitando, te va moviendo diferentes sentimientos que tenés. La música es muy diversa también. A veces, vas a tocar algo medio oscuro o algo triste y vos no estás triste, pero tenés que buscar ese lado para poder expresarlo. O buscar esos momentos de decir: “¡Bueno! Voy a tocar esto y lo voy a expresar”. Por ahí lo vas canalizando. O tocar algo alegre y por ahí vos no estás alegre.
Pero de repente te cambia el carácter. Cuando uno está estudiando un instrumento, eso te pasa mucho.
Vas jugando con la música. Te descargás, movilizás sentimientos y te ayuda a encontrar las emociones que tenés dentro.

« Vas jugando con la música. Te descargás, movilizás sentimientos y te ayuda a encontrar emociones que tenés dentro »
ivanceli
Celinda Villa
Docente de música

UQ: En referencia con la música, ¿qué nos podés recomendar?

IF: Yo recomendaría que busquen. Hay mucho. Pasamos mucho tiempo clasificando música, más que sintiéndola y demás. No sé si tiene tanto sentido. Algo que sí siento, que sí me parece algo como raro, pero me parece muy real, es que muchas veces los músicos no escuchamos tanta música como la gente piensa, a mi entender.
Yo tengo amigos que escuchan mucha más música que yo. Lo que pasa que en ese tiempo en que mis amigos están escuchando música, yo la estoy estudiando, haciendo, dictando, trabajando o sintiendo. Cuando uno está haciendo música no tiene tanto tiempo como para escuchar. Yo voy recolectando, cada vez que puedo, música que me es didáctica para mi trabajo y que me encanta. Muchas veces hay música que voy recolectando que es súper didáctica y no me gusta. Como uno trabaja con música, no toda la música con la que trabaja le gusta. Pero uno quiere tanto a la música, que siempre le va a encontrar algo que le guste. Es fundamental, más allá del estilo, ver qué lo moviliza a uno.
Hay momentos… cuando uno tiene 14 años, tiene ganas de pegar saltos de un metro del suelo. No tiene ganas de apreciar la belleza de las cuatro estaciones de Vivaldi, o sí, pero no en el momento del sábado a la noche. Es imposible pedir eso a una persona de 14 o 15 años. No quiero que me lo pidan a mí, y tampoco pretendo que mis alumnos o mis amigos aprecien eso, en ese momento.
Hay momentos, hay lugares, hay edades. Más que un estilo, lo que hay que buscar es un blend: una mezcla de todo lo que se pueda.

UQ: ¿Cuál es el mayor desafío profesional que poseen hoy o que han tenido?

IF: Me ha pasado de tener que tocar sí o sí. He tenido situaciones en las que he estado enfermo. He tenido que tocar en situaciones de velorio, por ejemplo, y eso ha sido durísimo, muy duro. Y tenés que tocar igual. ¡Y tenés que tocar bien! Por todo lo que eso moviliza. Eso no sé si fue un desafío, pero en esos momentos sentí que realmente me iba a dedicar toda mi vida a esto. Como hemos compartido momentos duros, también hemos compartido momentos muy felices, como una boda o un cumpleaños significativo de alguien. Que alguien quiera que vos estés haciendo música ahí es súper desafiante, en el buen sentido, y halagador.

CV: Como desafío, en la escuela en la cual trabajo una vez tuve que enseñarle música a una niña sordomuda. Así que tuve que recurrir a sacar recursos ‘de la galera’, porque tenés que incluir a la nena en la clase. Tuve que trabajar mucho e investigar, porque a uno no lo forman para este tipo de situaciones, lamentablemente. Ella estaba muy acostumbrada, se manejaba muy bien, los compañeros le traducían con lenguaje de señas. Entonces le iban diciendo. De pronto, tuve que replantear todas las clases, para que ella pueda disfrutar de la música también. A través de las vibraciones, tocaba los instrumentos que vibraban. Sin embargo, en un momento fuimos a trabajar unas canciones; algunos tocaban la flauta y ella quiso tocar también. Tocaba, y tocaba las melodías muy bien. Ella no estaba escuchando, pero estaba haciendo música. Y eso estaba muy bueno. Fue un desafío en el cual aprendí un montón a hablar con ella, a conectarme. Algo que uno escucha y disfruta tanto, otra persona no lo escucha y sin embargo, podés hacer que también la reproduzca, que pueda hacer música. Voy aprendiendo muchas cosas. Una está ahí y hay todo un mundo para descubrir.

 

« Hay momentos, hay lugares, hay edades. Más que un estilo, lo que hay que buscar es un blend: una mezcla de todo lo que se pueda »
Iván Falkenstain
Docente de música

Entrevista realizada en 2018.

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